| |
|

Anthony Rudolfo Oxaca Quinn
Actor y director.
1915-2001
Mexico. |


|
Anthony Quinn
Alfonso García Moraleja
Anthony Rudolfo Oxaca Quinn nació en Chihuahua, Méjico, el 21 de abril de 1915. Hijo de un operador irlandés y de una “soldadera” de Pancho Villa, entre sus planes se encontraban ser arquitecto y marinero mercante. No obstante, con apenas 21 años comenzaría su carrera cinematográfica como extra no acreditado en el film de Harold Lloyd La vía láctea ( The Milky Way , 1936).
Su tez oscura, de rasgos duros, le llevaría a interpretar el rol de guerrero cheyenne en Buffalo Bill ( The Plainsman, 1937), de Cecil B: De Mille. Después de hacer pequeños papeles, en 1938 volvería a trabajar con De Mille en Corsarios del Caribe ( The Buccaneer , 1938), donde daría vida a Beluche. Se acabaría casando con Catherine, hija adoptiva de De Mille; sin embargo, no cambió mucho su situación y continuó conformándose con papeles de segundo orden (casi siempre indios o mexicanos), hasta 1947.
A Anthony Quinn la fama le llegó gracias a su interpretación de Stanley Kowalski en Un tranvía llamada deseo , en Broadway. Y fueron las décadas de los años 50 y 60 cuando vivió mejor época artística. En 1952, Elia Kazan le dirigiría en ¡Viva Zapata! ( Viva Zapata , 1952), donde interpretaría al campesino mejicano Eufemio, hermano de Emiliano Zapata. La composición de éste le proporcionaría su primer Oscar al mejor actor secundario. Su segunda estatuilla le llegaría en 1956 por su caracterización del pintor Paul Gauguin en El loco del pelo rojo ( Lust for life , 1956), de Vincent Minnelli.

En 1954, partió rumbo a Italia, donde rodó Ulises ( Ulisse , 1954) de Mario Carmeli; Atila, el azote de Dios ( Attila , 1954), de Pietro Francisci ., y donde sería requerido por Federico Fellini para protagonizar junto Giuletta Masina La strada ( La strada , 1954), en la que dan vida a una pareja de cómicos ambulantes formada por Zampanó (Quinn), dedicado a efectuar demostraciones de poderío y maldad, y Gelsomina (Masina), comprada por éste para que anime su espectáculo mediante chistes fáciles.
A estas les seguirían una larga lista de películas memorables como Al borde del río ( The river's edge, 1957), de Allan Dwan, Viento salvaje ( Wild is the wind, 1957), de George Cukor, La orquídea negra ( The black orchid , 1959), de Martín Ritt o El hombre de las pistolas de oro ( Warlock , 1959), de Edward Dmytryk. En 1960 repetiría con George Cukor en El pistolero de Cheyenne ( Heller in pink tights , 1960), un extraño western musical que supondría un intento para lanzar la carrera de Sofía Loren en Hollywood. También trabajaría este año con Nicholas Ray en Los dientes del diablo ( The savage innocents , 1960). De 1961, cabe destacar su participación como el coronel Andrea Stavros en el film bélico Los cañones de Navarone (The Guns of Navarone, 1961), de J. Lee Thompson.

1962 sería un año decisivo para su carrera, gracias a dos superproducciones que contaron con su participación. La primera, la magistral epopeya de David Lean, basada en el libro Los siete pilares de la sabiduría del propio T. E. Laurence, Lawrence de Arabia ( Lawrence of Arabia , 1962), donde Anthony comparte reparto con dos grandes tótems del cine británico, Peter O´Toole y Alec Guinness, y recrea a un Auda abu Tayi espléndido. La segunda, la co-producción italo-americana Barrabás ( Barabbas , 1962), dirigida por Richard Fleischer, que narra la vida de Barrabás (Quinn), quien obsesionado por el hecho de salvarse de la cruz en perjuicio de Cristo, acaba arrastrando una existencia similar a la de aquél para morir finalmente en ella, cristiano ya. Pese a tratarse de un film irregular, cuenta con un reparto excelente (el propio Quinn, Silvana Mangano, Vittorio Gassman, Jack Palance...) por el que merece la pena volver a revisar.
No obstante, quizá el papel más célebre de toda la filmografía de Quinn, a mi juicio, sea el de Alexis Zorba, vitalista griego, que corre distintas aventuras y desventuras en Zorba el griego ( Zorba the greek , 1964), del chipriota Michel Cacoyannis. El film, excelente, con un ritmo y factura que recogen la esencia mediterránea, sin embargo, es más recordado por su música, del griego Mikis Theodorakis: el legendario “Sirtaki”. Las sandalias del pescador ( The Shoes of the Fisherman , 1968) de Michael Anderson y El secreto de Santa Vittoria ( The Secret of Santa Vittoria , 1969) de Stanley Kramer son otros de sus más recordados trabajos.
La lista de largometrajes en los que ha participado Quinn es enorme, dilatándose hasta nuestros días. Por citar una colaboración reciente, en 1995, a sus 80 años de edad, todavía aceptó ser Don Pedro, el patriarca de la familia Aragón, en la historia de Alfonso Arau Un Paseo por las Nubes (A Walk in the Clouds, 1995), donde compartió reparto con Keanu Reeves y Aitana Sánchez Gijón.
Últimamente se le ha visto aparecer en la pequeña pantalla, dando cuerpo al dios Zeus, padre de Hércules, en la serie producida por Sam Raimi Hércules (1994); y en la miniserie Camino de Santiago (1999) dirigida por Robert Young en nuestro país.

Intentó ponerse tras las cámaras como director en el largometraje Los bucaneros ( The Buccaneer , 1958), revisión del clásico de De Mille.
Se ha casado en tres ocasiones, la primera con la ya citada Katherine, con la que concibió cinco hijos y vivió durante 28 años; la segunda con la italiana Iolanda Andoroti, con quien tuvo otros tres descendientes y compartió 29 años; y la más reciente unión, en 1995, con quien fuera su secretaria Kathy Benvin, y con quien tenía una hija. Además de actor, desde muy joven Quinn demostró sólidamente que era un pintor y escultor de categoría. Una pasión por el arte que ha heredado uno de sus hijos, Lorenzo Quinn.
Pese a la gran variedad de papeles y personajes, Anthony Quinn ha logrado dotar a todos ellos de una sensibilidad y vulnerabilidad características, escondidas tras esos rasgos latinos, viriles, duros, primitivos.

|
|